¿Por qué un coche eléctrico es rentable?
Hoy queremos explicar las principales razones por las que un modelo eléctrico puede ser más rentable que uno de combustión.
¿Merece la pena realmente pasarse a un coche eléctrico? ¿Es más rentable que un coche de combustión? El vehículo eléctrico es rentable si realizas trayectos cortos en ciudad de manera habitual, y viajes largos esporádicamente.
En este artículo te explicaremos por qué un vehículo eléctrico es una opción rentable, eficiente y cómoda en el día a día.
El primer pilar de la rentabilidad de un coche eléctrico se sustenta en su eficiencia energética y su capacidad para aprovechar mejor la energía. El motor de los coches eléctricos está diseñado para aprovechar casi toda la electricidad en movimiento, con pérdidas mínimas por fricción o calor.
Los coches de combustión necesitan quemar gasolina o gasóleo para generar energía. Los eléctricos tienen un sistema cerrado, limpio y silencioso, que se traduce en un uso más racional de los recursos.
Además, el sistema de propulsión de los coches eléctricos es capaz de reutilizar la energía del movimiento del coche, con la regeneración en las frenadas o los descensos, haciendo que se optimice mucho el consumo, principalmente en ciudad, donde las paradas y arranques frecuentes penalizan a los motores convencionales.
Los componentes se desgastan menos en un vehículo eléctrico. De hecho, tiene menos piezas móviles que uno de combustión. Elementos como el embrague, el escape o los inyectores no existen en este tipo de motores, lo que disminuye la necesidad de mantenimiento... y las averías.
La frenada regenerativa es otro ejemplo de lo optimizados que están los EV. Por un lado, como ya hemos comentado, al frenar se regenera energía que el coche aprovechará para moverse después. Y, por otro lado, esto también reduce el desgaste de los frenos, ofreciendo una ventaja doble, en términos de autonomía y durabilidad.
Además, al haber menos piezas de desgaste, y menos fluidos y lubricantes, las revisiones son menos costosas, y al generar menos calor y vibraciones, también se reducen ciertos riegos de averías.
Como decimos, el motor de un coche eléctrico tiene un diseño realmente optimizado para evitar la pérdida de energía. Cada kWh de la capacidad de la batería se aprovecha al máximo, y no se desperdicia en calor o gases, debido a la mayor eficiencia energética.
Además de este rendimiento más sostenible, esta tecnología también se traduce en unos valores intangibles muy apreciados, como pueden ser una conducción más estable, silenciosa y agradable.
Los vehículos eléctricos son suaves y fáciles de conducir y, al no emitir partículas contaminantes, pueden moverse libremente por Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), contribuyendo a mejorar la calidad del aire y el bienestar colectivo.
Ya sólo por no tener que preocuparte de este aspecto, y la tranquilidad que se gana, un eléctrico es un inversión que merece la pena plantearse. Y si además puedes beneficiarte del ahorro (o la gratuidad) al aparcar en las zonas de estacionamiento regulado, como sucede en muchas ciudades, o usar los carriles VAO sin restricciones, le estarás sacando el máximo partido posible a un vehículo eléctrico.
Además, su sistema de recarga doméstica permite empezar cada día con la batería lista, sin necesidad de pasar por estaciones de servicio o de preocuparte sobre cuándo repostar. Y si te planificas bien, podrás disfrutar de los precios más bajos de la electricidad, cargando en horarios valle. En Kia Charge puedes consultar las diferentes tarifas y comparar los precios respecto a la gasolina y el gasóleo.
Por último, el silencio al conducir del que disfrutarás en un coche eléctrico es otro de esos valores intangibles. Circularás más tranquilo y notarás que estás más concentrado y que acumulas menos fatiga en viajes largos gracias al silencio y al confort a bordo.
El elemento más importante de los coches eléctricos, la batería, ofrece una vida útil muy prolongada. Kia asegura al menos un 70 % de su capacidad original en sus baterías durante un máximo de 8 años o 160.000 km (lo que antes suceda).
Con un mantenimiento adecuado y una conducción suave y responsable, la eficiencia del coche eléctrico se mantendrá constante y se disfrutará durante años.
Además, existen las actualizaciones OTA (over-the air o remotas), que modifican el software del coche para mejorar diferentes aspectos, como el consumo, sin necesidad de tener que acudir a un taller ni de que nadie toque el vehículo.
Kia apuesta por esa movilidad eléctrica con modelos como los EV3, EV4, EV5 o EV6, diseñados para ofrecer la máxima eficiencia, especialmente en ciudad. Cada vehículo integra tecnología de vanguardia y materiales que reducen el impacto ambiental sin sacrificar rendimiento ni comodidad.
La rentabilidad de un coche eléctrico no se mide solo en números. No solo implica un ahorro económico, sino también una mejora en comodidad, tranquilidad y durabilidad.
El vehículo eléctrico es rentable si sueles hacer trayectos cortos en ciudad y algún viaje largo esporádico. También tiene a su favor la eficiencia energética, un mantenimiento predecible, la libertad al circular en las ZBE y una experiencia de conducción fluida y silenciosa.
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